| Rosario Turística - Un poco de historia |  |
BREVE HISTORIA DE LA SEGUNDA CIUDAD ARGENTINA
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Escudo de la ciudad de Rosario
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Rosario surgía hacia fines del siglo XVII como un disperso caserío que fue
tomando forma de villa luego de la fundación, en 1731, de su capilla, hoy
Catedral Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario, alrededor de la cual
fueron estableciéndose los primitivos pobladores.
Se dice que Rosario es hija de los barcos ya que no conoce otro fundador que
el flujo de miles de hombres y mujeres que, a mediados del siglo pasado,
remontaron nuestro río marrón para edificar aquí sus vidas y hacer realidad
algunos de sus sueños. Sobre esos hombros se construyó esta ciudad cuyo
dinamismo, fruto de su enorme desarrollo industrial y comercial, no alcanzó a
ocultar la calidez de sus barrios, el clima especial de sus calles y el verde
de sus parques y plazas.

A orillas del río Paraná, creció de la mano de su puerto, receptor de la
riqueza agrícola-ganadera de una pampa sin horizontes, tan fértil como
generosa.
Camino obligado en la ruta fluvial hacia los países limítrofes, se convirtió
en un punto estratégico para el intercambio y la comunicación.
Bordeando sus costas, el Paraná, que en lengua guaraní significa “pariente del
mar, hijo de las lluvias”, fue y es protagonista de la vida de la ciudad.
Ancho y caudaloso como pocos se ramifica en un extenso delta, ofreciendo un
paraíso ecológico y refugio natural a sólo unos metros de la gran ciudad.

Nada mejor que el arte de sus propios creadores para captar la esencia de esta
ciudad de puertos y barcos: tangos en antiguos conventillos y lujosos salones;
mundo de inmigrantes; de pescadores tras sus redes bañadas por los ocres y
amarillos de tantos amaneceres.

Rosario quiere abrirle sus puertas para que usted pueda caminar sus calles,
descubrir sus esquinas, admirar sus antiguas casonas, recorrer sus parques,
navegar su río y formar parte, aunque sólo sea por unos días, de su vida.
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